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Los beneficios del juego según las distintas etapas que atraviesan nuestras pequeñas y pequeños

Jugar es un impulso que nos empuja desde pequeñitos a observar, descubrir, manipular e interpretar el mundo que nos rodea. Y es que jugar implica diversión, entrega, pasión ¡entusiasmo! El juego –además– no persigue resultados; ni se evalúa ni se califica. Nuestro único propósito como adultos, es el de procurar que la experiencia de juego sea rica y variada, facilitando un ambiente cálido, acogedor y relajado en el que niñas y niños se sientan libres de explorar y experimentar.  

En los primeros años de vida, el potencial del niño es impresionante. Sus capacidades son ilimitadas, es todo su cuerpo el que percibe y piensa. Sólo nuestras expectativas son las que le encorsetan. "Para que su desarrollo suceda como es debido, tenemos que escuchar más y hablar menos, admirar más y mirar menos, tocar más y dirigir menos, saborear cada minuto por el valor que éste tiene, y no por el que tendrá en el futuro", escribe Mar Romera en uno de nuestros libros favoritos como es La familia, la primera escuela de las emociones.

A medida que crece, el juego lo hará con él/ella pasando por diferentes etapas; desde un juego funcional o de ejercicio, a un juego de construcción, simbólico, y de reglas. Y es importante facilitar y acompañar cada uno de estos estadios porque el juego pone en marcha tanto habilidades cognitivas que le ayudan a comprender mejor el mundo que le rodea, como habilidades para el desarrollo social, a través de la empatía; también en el ámbito emocional, con la expresión de todo tipo de emociones, y por supuesto, influye de manera determinante en el desarrollo motor (motricidad fina y gruesa). 

 

Es importante tener en cuenta que una vez aparece un nuevo tipo de juego, esto no significa que desaparezcan los anteriores; al revés. El juego avanza, se perfecciona y normalmente pasa a estar al servicio del juego posterior. 

Pensemos, por ejemplo en cuando jugamos con una granja, animales, y diferentes figuras... Nuestros hijos comenzarán descubriendo cada una de las piezas del juego; desde los distintos animales, que pueden ser de dos o cuatro patas, a qué características tienen, cómo son sus crías, de qué se alimentan… Además de todos los objetos que necesitamos para el cuidado de una granja. Desde la limpieza, a medios de transporte como el tractor, inventos cómo la rueda… Las conversaciones se tornan al tiempo que apasionantes, infinitas, con lo que el lenguaje también evoluciona a través del juego.

 

Personalmente, y cómo madre, en estos seis años desde que mi pequeña nació, para mí ha sido súper importante acompañar cada una de las etapas adecuando el espacio y escogiendo los materiales y juguetes que considero mejor se adaptan a su etapa evolutiva, necesidades e intereses.

 

Desde que en septiembre mi hija comenzara como extraescolar equitación, y en octubre se incorporara a la familia su perrito Ziggy, también en sus tiempos de juego mostraba muchísimo interés por el cuidado de los animales. Así, decidimos sumar a la granja de Schleich que lleva con nosotras desde la Navidad de 2020 y que nos ha regalado tantísimas horas de juego, una veterinaria con su unidad móvil a la que no le falta detalle así como las atracciones para un pequeño ponyclub dentro de todas las opciones que nos brinda Scheich para la colección Horse Club.

Para mí siempre será muchísimo más importante la calidad, que la cantidad. Personalmente me encanta Schleich porque diseña materiales y juguetes súper realistas que fomentan la creatividad, imaginación y diversión. Contribuye al desarrollo del niño en sus habilidades motrices y sociales, al tiempo que es educativo, pues fomenta el aprendizaje y la concienciación sobre el mundo animal y su hábitat.

 

El niño juega porque le produce placer, él no sabe que ese es el mecanismo inventado por la naturaleza que lo empuja a aprender, a entrenar emociones, a descubrirlas, a familiarizarse con ellas, con sus respuestas y consecuencias. El placer es el mecanismo último con el que se disfraza el aprendizaje, que es lo que le permite conseguir los objetivos que la naturaleza le demanda, lo mismo que cuando siente hambre le empuja a comer, sed a beber o sueño a dormir. El juego es el mecanismo mediante el cual el niño, aprendiendo cambia su propio cerebro, y con ello se prepara para el resto de las etapas de su vida", escribe Francisco Mora en su manual de referencia como es Neuroeducación, solo se puede aprender aquello que se ama.

 

Para conocer más acerca de las colecciones de Schleich te invito a visitar su web. Y desde earlychildfood.com estamos a vuestra entera disposición con nuestro servicio de asesoramiento de materiales y juguetes atendiendo a la etapa evolutiva, necesidades e intereses de vuestras pequeñas y pequeños.

 

Gracias, siempre, por leerme ¡Y hasta el próximo post!

 

Carla Peña 

Guía Montessori

Educadora certificada en Disciplina Positiva

Fundadora de earlychildfood.com

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