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La experimentación con agua

Nada existe en la inteligencia que no haya sido percibido por los sentidos

 

Durante los primeros años de vida el cuerpo es nuestro guía y a través de los sentidos comprendemos el mundo que nos rodea.

 

Términos abstractos como la densidad, el peso, la temperatura o el sonido los asimilamos a través de la percepción sensorial y en nuestra experiencia con el ambiente. Es lo que la prestigiosa pedagoga María Montessori (1870-1952) definió como la abstracción materializada, es decir, la capacidad que tiene el niño de almacenar en su cerebro el conocimiento a modo de caja de herramientas hasta que pueda hacer uso de él expresándose a través del lenguaje. Y es que el niño es su mejor maestro.

 

Su cerebro es un órgano fascinante. Sabemos que durante los primeros años de vida funciona de forma distinta a como lo hará después. Escribe Silvana Quattocchi Montanaro en Un ser humano. La importancia de los primeros años de vida que “cada acto de aprendizaje ocurre de un modo especial. Todo lo que viene del ambiente se recibe, procesa y almacena en las células cerebrales sin ningún tipo de esfuerzo, usando una forma de absorción inconsciente”. Esta intensa actividad mental se produce incluso en la vida prenatal y es característica de lo que María Montessori denominó como mente absorbente.

 

Atendiendo a esta premisa, como madres/padres es interesante que nos propongamos ofrecerles a nuestros hijos materiales de calidad que favorezcan la adquisición de ese conocimiento del que hablamos y siempre favoreciendo la exploración libre.

Igual de importante que es la selección del material, también lo es el propósito con el que se lo presentamos y la elección del momento adecuado. Resulta conveniente, por tanto, atender a los intereses de cada niño y respetar las distintas etapas de su desarrollo psicomotor (un bebé de apenas 10 meses se sentirá atraído por unos objetos que pasarán completamente desapercibidos para un niño de dos años).

A partir de ahora, y a través de diferentes artículos que iré publicando en el blog (en la sección de crianza), os iré mostrando las distintas herramientas de juego que utilizamos en casa para precisamente apoyar la asimilación de esos términos abstractos de los que hablaba, mejorar la coordinación motora o favorecer la adquisición del lenguaje, todos ellos, aspectos característicos de la mente absorbente del niño.

En este primer artículo, me gustaría comenzar hablándote del kit de experimentación con agua y arena de Jugaia. El set se compone de tres jarras de diferentes tamaños y colores; tazas y cucharas medidoras; tres goteros de plástico, un embudo para agua y arena, dos botellas rociadoras y una manguera de plástico transparente que puede adaptarse a las botellas para ejercer de bomba. 

Es alrededor del segundo año de vida cuando los niños empiezan a sentirse especialmente atraídos por el trasvase de líquidos, una actividad que además de favorecer la coordinación óculo manual, mejora la motricidad fina y el desarrollo de la prensión, a la vez que invita a entrenar la concentración, la voluntad, la independencia y la autonomía. Es una actividad idónea para iniciarnos con el set de experimentación de agua y arena y que en casa ya hemos empezado a poner en práctica.

 

El set de experimentación es una herramienta de juego que puede empezar a utilizarse a partir de los 12 meses. Mi hija Jana ha comenzado con las jarras y las tazas para el trasvase de líquidos, pero el resto de piezas que componen el kit como son los goteros, el embudo, la manguera o las botellas rociadoras, son elementos todos ellos, que precisan de una mayor coordinación y precisión en los movimientos del pequeño, habilidades que se van adquiriendo a partir de los tres años.

En concreto, la experiencia sensorial de jugar con dos elementos tan atractivos para los pequeños como son el agua o la arena tiene numerosos beneficios. Desde la propia sensación de deslizar ambos materiales a través de los dedos y las manos, hasta mezclarlos para apretar, amasar o incluso construir y edificar… Ahí es donde nace la creatividad y las posibilidades de juego entonces se tornan infinitas. Además, entrar en contacto con estos dos elementos nos permite conectar con la naturaleza.

 

Ofreciéndoles materiales de calidad a nuestros hijos en el momento preciso y atendiendo a sus intereses, les damos la oportunidad de descubrir las cualidades de los diferentes objetos que examinan, ayudándoles a construir hipótesis, asimilar los conceptos de semejanza y diferencia, establecer las relaciones de causa-efecto, la percepción de contrastes (frío/caliente), también a anticipar, organizar y secuenciar eventos, resolver problemas, desarrollar la concentración, la memoria o la focalización de la atención.

 

 

Las actividades que les presentemos deben por tanto resultarles desafiantes para luego, nosotros, apartarnos y limitarnos a observar. Nuestro papel es el de proveerle de la seguridad psicológica a la que aludía en el segundo post del blog, y que tiene que ver con brindarle una actitud de alegría, apertura, aceptación y empatía que le permita crecer libre y feliz. No olvidemos que el motor de la vida es el amor.

 

El niño, en su experiencia con el ambiente preparado y mediante la exploración libre de los materiales sensoriales percibe y piensa con todo su cuerpo. Probablemente, como me ha sucedido a mí a medida que incorporaba los diferentes elementos del kit de experimentación de Jugaia, el niño, en este caso mi hija Jana, no realizó muchas de las actividades que tenía previstas y sin embargo propuso otras tantas que no pensábamos que haría como fue incluir un colador, verter el agua de los distintos recipientes en un cubo o colocar los materiales en un estante de la cocina. Pero en eso consiste respetar la exploración libre.

Estoy convencida de que el set de experimentación con agua y arena de Jugaia es una herramienta de juego que nos acompañará durante muchos años. A medida que Jana crezca, al trasvase de líquidos que hemos puesto en práctica con las jarras, le seguirán la incorporación de los goteros, el embudo, las cucharas, la manguera… Además es una herramienta de juego que nos permite también experimentar en grupo con hermanitos o amigos.

 

Con todo esto me gustaría insistir en que la actividad psíquica del niño, en la etapa que transcurre desde el nacimiento y hasta los tres años de vida, es de una riqueza infinita. Es en este período en el que sentará las bases para el desarrollo del pensamiento de los siguientes años. Más allá de la aparente sencillez de cada actividad y de los materiales, bien simples o complejos, que podamos ofrecerle, el ser humano se entrena al máximo durante los primeros años de vida para para aprovechar y nutrir su desarrollo sensorial e intelectual. Venimos perfectos de fábrica.

El niño es hoy el arquitecto del mañana. Está en nuestras manos proveerle de las herramientas necesarias para que haga de este mundo un lugar mejor.

 

Si te ha gustado el post y te apetece que conectemos a través de las redes sociales, me encuentras en Instagram, Facebook y Twitter como earlychildfood   ¡Gracias por leerme y hasta el próximo post!

 

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Comentarios: 2
  • #1

    Day (sábado, 23 junio 2018 11:43)

    Hola! Me encanta la metodología montesori mi hijo tiene muchos juguetes de todo tipo, pero a él le encanta mi celular, todo el tiempo lo pide y me lo quita y lo busca, ve videos en youbtube kids, llama por FaceTime a su
    Papá, se toma selfies y las envía. Tiene 20 meses. Que opinión tienes del uso de tecnología en los más pequeños? Siendo blogger y teniendo tanto contacto con las redes sociales, controlas este comportamiento en jana? Gracias! Me encantan tus post.

  • #2

    Diana Alarcón (martes, 31 julio 2018 13:51)

    Hola, este Kit donde lo consigo? Lo armo con mis elementos de . Cocina? Estoy en Bogotá Colombia. Necesito urgente lugares con herramientas de éste tipo! Gracias